Bienvenido a Empezar Sin Gluten. Conseguir una masa de pizza sin gluten esponjosa por dentro y con un borde bien alveolado (esos «agujeritos» típicos de la pizza napolitana) es uno de los mayores retos de la cocina sin gluten, porque normalmente es el gluten el que atrapa el aire durante la fermentación. Esta receta usa una mezcla de harinas con almidón de tapioca, que aporta esa elasticidad característica, junto con un tiempo de fermentación generoso que es la clave real del resultado. No hace falta amasadora: se trabaja con las manos húmedas o una espátula, ya que es una masa más pegajosa que la de trigo. El resultado es una base gruesa, tierna por dentro y ligeramente crujiente por fuera, perfecta para cualquier topping que te apetezca.
¿Acabas de empezar con la dieta sin gluten? Lee nuestra [guía completa para principiantes] antes de ponerte a cocinar.
Para: 1 pizza grande (28-30 cm) | Tiempo activo: 15 min | Fermentación: 2-3 horas (o toda la noche en la nevera) | Horno: 12-15 min
Ingredientes
- 250 g de mezcla de harina panificable sin gluten (con almidón de tapioca o de maíz)
- 50 g de harina de arroz
- 6 g de goma xantana (omitir si la mezcla panificable ya la incluye)
- 7 g de levadura seca de panadería (sin gluten)
- 1 cucharadita de azúcar
- 8 g de sal
- 280 ml de agua tibia
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, y un poco más para las manos
Elaboración
- Activa la levadura: disuelve el azúcar en el agua tibia y añade la levadura. Deja reposar 5-10 minutos hasta que se forme una espuma en la superficie (esto confirma que la levadura está activa).
- Mezcla los secos: en un bol grande, mezcla la harina panificable, la harina de arroz, la goma xantana y la sal.
- Une la masa: vierte el agua con la levadura y el aceite de oliva sobre los secos. Mezcla con una espátula o cuchara de madera hasta obtener una masa homogénea y pegajosa (no se trabaja como una masa de trigo, no intentes amasarla a mano seca).
- Primera fermentación: cubre el bol con film o un paño húmedo y deja fermentar en un lugar cálido 2-3 horas, hasta que doble su volumen. Para un sabor más desarrollado, puedes dejarla fermentar en la nevera toda la noche.
- Forma la base: con las manos bien húmedas o aceitadas (para que no se pegue), extiende la masa directamente sobre la bandeja de horno con papel vegetal, presionando desde el centro hacia los bordes hasta conseguir un grosor uniforme de 1-1.5 cm.
- Prehornea la base: precalienta el horno a 230°C con calor arriba y abajo. Hornea la base sola, sin toppings, 8-10 minutos, hasta que empiece a dorarse ligeramente. Este paso es clave para evitar que quede cruda en el centro al añadir los ingredientes.
- Añade los toppings: saca la base, añade la salsa de tomate, el queso y los ingredientes que prefieras.
- Hornea de nuevo: vuelve a hornear 5-7 minutos más, hasta que el queso esté fundido y dorado.

Consejos y variantes
- Si la masa queda demasiado líquida para manejarla, añade una cucharada más de harina de arroz.
- Puedes congelar la base ya prehorneada (paso 6) para tener pizza lista en minutos otro día.
- Para un borde más alveolado, no aplastes demasiado los bordes al formar la base — deja que conserven algo más de grosor que el centro.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi masa de pizza sin gluten queda dura o quebradiza?
Casi siempre por falta de fermentación o por usar una mezcla de harina sin almidones que aporten elasticidad. Respeta el tiempo de reposo y usa una mezcla panificable de calidad.
¿Se puede hacer masa de pizza sin gluten sin levadura?
Sí, existen versiones rápidas con levadura química, pero el resultado es más plano y menos esponjoso — para conseguir ese aire característico de la napolitana, la fermentación con levadura de panadería es la mejor opción.
¿Cuánto se conserva la masa ya hecha?
La base prehorneada se conserva 2-3 días en la nevera bien envuelta, o hasta 2 meses en el congelador.
